El intelectualismo de mierda

Llevo un rato dándole vueltas a la cabeza para que este post no parezca un desvarió de un rojo, sectario y dogmático, pero no lo consigo.

Desde siempre me he resistido a pensar que las personas con talento especial para algo, son personas de otra pasta, distintas al resto de los mortales. Los Superhombres de Nietzsche. Se nos vende el tópico de la genialidad, como se vendía en el renacimiento el Beatus Ille o el Carpe Diem. Se insiste en que determinadas personas nacen tocadas por la providencia y que por azar eligen una u otra manera de expresar su superioridad. Se les dá carta blanca para hablar de todo, política, economía, deportes… sin importar cual sea su campo.

El individualismo imperante favorece esta cultura de las élites, el olimpo de la erudición, frente al intelectual comprometido con la gente, con el pueblo. Está claro que nuestra sociedad prefiere a los Dragó que a los Alberti. Que diferente suenan las palabras de Lorca, citadas por Alberti en la Arboleda Perdida,: ¿Que mi obra está puesta al servicio de algún partido?. Por supuesto mi obra sirve al partido del pueblo, cada palabra que he escrito en mi vida,  está destinada a ser entendida tanto por un panadero como por un catedrático (La cita no es exacta, es de memoria.) a las de cualquier “artista” de los de ahora.

La verdad es que este post no está escrito porque sí. Hace poco las palabras (I, II)del pintor Pérez Villalta, nos hicieron parecer a los contrarios al puerto, una panda de caprichosos, que se oponen a la ampliación del puerto porque queda feo.

Por preferir dar voz al intelectual que al militante, se ha cometido un error, que espero no nos cause un grave daño en esta batalla, que cada vez se recrudece más, en parte por los insultos de la burguesía tarifeña hacia nuestro Partido.



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